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Psicoprofilaxis
Quirúrgica: El acompañamiento psicológico-táctil durante el
Intraquirúrgico - Técnica de Psicoprofilaxis Intraquirúrgica.
Lic. Vilma Patricia Monteagudo
Profesora para la Enseñanza Primaria.
Licenciada en Psicopedagogía.
Licenciada en Psicología.
Psicoprofilaxis Quirúrgica (formación realizada con el Profesor Dr. Eduardo
Giacomantone).
Cuidados Paliativos (formación realizada en el Hospital Dr. Negrín, Unidad de
Medicina Paliativa, Director Dr. Marcos Gómez Sancho. Las Palmas de Gran Canaria,
Islas Canarias, España).
Breve historia:
Considerando que toda situación quirúrgica implica en sí misma un riesgo y
que el paciente que la padece la vive bajo estrés, es que cada día se hace
más necesario asistirlo terapéuticamente en Psicoprofilaxis Quirúrgica,
práctica clínica que realizo desde hace 6 años en el Hospital Municipal de
Morón, "Ostaciana B. de Lavignolle", habiendo acompañado hasta la
actualidad a 230 pacientes a atravesarla.
El encuadre terapéutico de la Psicoprofilaxis Quirúrgica implica tres etapas
bien diferenciadas: 1ª: Prequirúrgico. 2ª o etapa intermedia:
Intraquirúrgico. 3ª: Postquirúrgico. El acompañamiento psicológico táctil
durante el Intraquirúrgico forma parte indispensable de todo este proceso
psicoterapéutico.
Desarrollo del tema:
Teniendo en cuenta que la tensión emocional en el paciente, cuando debe
exponerse a una situación quirúrgica, surge del desconocimiento al que el
cuerpo del mismo será sometido, es necesario habilitarle un espacio previo
diferente en la relación vincular médico - paciente, donde éste pueda
preguntar todo lo que necesite saber - conocer acerca de la operación a la
que sea necesario someterlo (lo que se aborda en la 1ª etapa, la del
prequirúrgico) como así también pueda desplegar todas las emociones (miedo,
temor, ansiedad, angustia, etc.) inherentes a la misma que lo atraviesan. Y
al mismo tiempo generarle el permiso a preguntar y preguntarse ya que no
siempre está instalada esta posibilidad en el ser humano, por lo que en las
primeras sesiones, en los primeros encuentros el psicólogo es la voz del
paciente, auspicia de Yo Auxiliar hasta tanto el enfermo enfrenta por sí
mismo este espacio inquisidor e investiga y se investiga.
Las inquietudes más generalizadas que surgen están relacionadas con los
motivos por los cuáles requiere ser operado, si no existe la posibilidad de
otro tipo de tratamiento clínico para evitar la operación, cuándo será
intervenido quirúrgicamente, quién será su médico cirujano, quién el médico
anestesiólogo, cómo es el quirófano, qué se siente estando allí, la
temperatura, olores, ropa a emplear, si se despertará de la anestesia, si le
dolerá, si sentirá cómo lo operan, si tendrán en cuenta los médicos sus
alergias a medicamentos (en los casos que así suceda y en relación fundamentalmente
con el antibiótico: la penicilina y /o el calmante: la dipirona), tiempo de
duración de la operación, tiempo de internación, cuidados corporales
específicos a seguir antes y luego de ser intervenido .
Luego, será imprescindible continuar abordando terapéuticamente al paciente
en el postquirúrgico para que pueda elaborar el duelo que dicha cirugía le
produce en su cuerpo y en su psiquismo a partir de la afección que padezca su
organismo.
Cabe destacar que dicho trabajo emocional implica, además, la búsqueda de
situaciones previas quirúrgicas en la historia del paciente o duelos
padecidos que puedan estar siendo reactualizados en la nueva cirugía y que
remitan a los mencionados temores. Es decir que el mismo está acotado a un
aspecto de la historia vital del paciente y requiere ser abordado en lo
inmediato porque si ha de ser operado, aún cuando esto acontezca en un breve
tiempo, dicha operación no puede esperar. El ser humano a ser operado, está
preparado física, psíquica y emocionalmente para ese momento, ni antes, ni
después, y aún así siempre queda un resto de ansiedad o angustia a seguir
trabajando, operando psicológicamente y esto acontecerá durante la
intervención propiamente dicha.
Actualización:
El paciente requiere ser contenido emocionalmente en el momento exacto en el
que será intervenido (intraquirúrgico) porque el hecho de que pueda preguntar
y saber qué le están haciendo in situ, permitirá una mejor entrega y mayor
tranquilidad en el momento de ser dormido anestésicamente. Ídem al despertar,
por lo que el acompañamiento terapéutico le permite jugar al objeto
transicional con el terapeuta y transferir en su persona los miedos y
ansiedades que vivencia y al terapeuta cuidar el psiquismo del paciente como
su proceso de aprendizaje de esa situación especial que está atravesando.
Y el postquirúrgico, será mejor aceptado si estos dos pasos previos fueron
vividos, especialmente cuando se trata de cirugías que implican una
amputación o que se viven como tal (piernas, brazos, útero, mama, pene, etc.)
o en las patologías cancerígenas, donde el enfermo dirá de sí mismo que
deberá "aprender a vivir con ésto", o que "es una lección de
vida", discurso que será imprescindible tener en cuenta en la siguiente
cotidianeidad del paciente y de su familia. Y el correspondiente
acompañamiento terapéutico durante el tiempo de la internación hasta que es
dado de alta de la misma, continuando luego la asistencia psicológica por
Consultorios Externos hasta obtener el alta psicológica relacionada con la
operación. Y, de ser necesario, especialmente con pacientes que padecen
patologías psiquiátricas, el trabajo psicológico continúa con la psicoterapia
apropiada que abarca más allá del aquí y ahora de su historia vital que la
cirugía despliega.
Cabe destacar que en esta modalidad de intervención se trabaja tanto con el
paciente como con sus familiares, ya que es necesario explicitar en qué
consiste la operación, posibles tiempos de duración de ésta y de la
internación; qué quiere el enfermo que sus familiares conozcan del hecho
(especialmente cuando la operación implica la amputación de un miembro o de
un órgano y cuando existe la posibilidad de un diagnóstico no deseado, por
ejemplo, cáncer); cómo explicarle a sus hijos cuando son pequeños, qué y
cuánto decirles; si es necesario que lo cuiden especialmente durante la
primer noche después de ser operado; posibles secuelas emocionales a
posteriori de la operación; etc.
Así mismo el trabajo en Psicoprofilaxis Quirúrgica se extiende en una
modalidad de abordaje institucional a los subsistemas que conforman los
Servicios de Cirugía y Anestesiología, ya sea los equipos de enfermería y sus
encargadas, las técnicas
instrumentadoras, los médicos cirujanos y su jefe, los médicos anestesiólogos
y su jefe, las mucamas, las voluntarias, los camilleros, etc. Ellos son los
que cotidianamente asisten al paciente a operar o que ya está operado,
durante el tiempo de la internación y en tanto seres humanos, están
atravesados por emociones y conflictos personales - institucionales que pueden
interferirles el mejor desempeño del trabajo correspondiente y/o ser
generadores de estrés o burn out; pueden también vivenciar determinadas
situaciones vinculares con el paciente, por identificación proyectiva con la
historia de éste, ya sea de preferencia o indiferencia, sin por este motivo
claudicar en la atención asistencial del mismo, motivos por los cuales es
necesario que los trabajadores de la salud implicados posean un espacio y un
tiempo de contención emocional institucional para luego poder desplegar todo
su saber y sentir social positivamente.
Objetivo:
· La Psicoprofilaxis Quirúrgica permite que el enfermo elabore esta
circunstancia particular que debe afrontar en su vida al ser operado, y todos
los miedos, temores, angustias y ansiedades que la misma le generen tanto
antes de ser intervenido quirúrgicamente como a posteriori.
· Introducir la técnica de Psicoprofilaxis Intraquirúrgica durante el acto
quirúrgico.
· Acompañar afectiva y táctilmente al paciente a ser intervenido
quirúrgicamente dentro del quirófano.
· El ingreso del psicólogo durante el intraquirúrgico permite a los
diferentes
profesionales que se encuentran implicados en la situación, abocarse
específicamente
cada uno a lo suyo, cada uno a su tarea, cada uno a su quehacer, cada uno a
su
artesanía, dejándole a éste la tarea del cuidado emocional del enfermo. Es
decir que tanto el médico cirujano como el anestesiólogo están ocupados en
cuidar el soma del paciente en las variantes que le competen a cada uno: al
cirujano operar la zona afectada del organismo; al anestesiólogo
anestesiar-dormir-aquietar el cuerpo, y de su psiquismo-afectividad-emociones
se ocupa el psicólogo, sumándose con su accionar a un real trabajo en equipo,
que a su vez redunda en beneficios para los profesionales implicados puesto
que el hecho de estar abocado cada uno a su especificidad en la asistencia
clínica del enfermo,contribuye a disminuir el estrés que es inherente al acto
quirúrgico y que éste inevitablemente genera.
Trabajo en equipo de índole artesanal (arte que sana, arte de curar en
salud), ya que el conocimiento y las manos de cada uno de los profesionales
allí presentes tienen una función primordial a tallar en el cuerpo del
paciente para curarlo de su dolencia.
Material y Método:
A través del acompañamiento terapéutico táctil durante el intraquirúrgico es
posible vivenciar el canal y el caudal energético que se genera cuando las
manos se encuentran con otro cuerpo, con otras manos. Y esta energía fluyendo
tal cual un arco iris conectando el cielo con la tierra como muestra de la
realidad existente del sol y la lluvia en simultánea armonía, verdadero canal
de feedback, verdadera retroalimentación entre el paciente y yo, permite
crear un puente sostén de la emoción que atraviesa al paciente , puente
metafórico donde el psiquismo y el cuerpo afectados pueden descansar
sintiéndose contenidos por otro psiquismo y otro cuerpo no afectados.
Y allí están el cuerpo del paciente y el mío unidos por un puente espiritual.
Mi cuerpo está al servicio de ese otro cuerpo a ser operado (ya no sólo a
través de la escucha pre y postquirúrgica) y a través de este puente
espiritual se genera un nuevo cuerpo que ya no es ni mío ni del paciente, es
nuestro.
Por lo tanto, el acompañamiento terapéutico corporal, además del
acompañamiento terapéutico tradicional que la palabra proporciona, es el
requisito esencial para llevar a cabo esta nueva modalidad. Y en esta opción,
lo corporal verdaderamente posible de cada uno desde su lugar de terapeuta
será lo que facilite o inhabilite la elección.
Este puente energético generado a través del tacto, auspicia de espacio
transicional sosteniendo al paciente sin invadirlo, sin escindirlo, sin
herirlo. Este espacio transicional opera como espejo porque le devuelve al
paciente la imagen corporal del registro integrado previo que tiene de sí
mismo, antes de ser seccionado necesaria e inevitablemente por la cirugía. O
el sano que tendrá a posteriori cuando ya esté curado.
Y este sostén emocional y táctil acontece en un ahora nuevo para el enfermo,
se despliega en un tiempo cuya calidad también es transicional y transcurre a
partir del instante mismo en que el paciente ingresa al prequirófano y
finaliza antes de regresar a su cama en la habitación del nosocomio.
Espacio y tiempo transicionales generados en el fluir energético del puente
emocional táctico metafórico, durante el intraquirúrgico, entre el paciente y
el psicólogo.
Este interjuego de imágenes, sensaciones, sentimientos y emociones padecidos
por el paciente que pueden resultar confusos por un instante debido a la
ansiedad paranoide y a la angustia que el acto quirúrgico produce
psíquicamente conjuntamente con el fuerte temor a ser intervenido, se diluyen
proyectadas en la figura del terapeuta quien auspicia de objeto transicional
al tenderle su mano. Acompañante contrafóbico necesario para que el enfermo
no se sienta perdido en la inmensidad de la mesa de operaciones y pueda
abandonarse, entregarse plena y confiadamente a las manos del médico
anestesiólogo primero y a las del cirujano después.
Conjuntamente con la existencia de un espacio, tiempo, y objeto
transicionales generados en el transcurrir del puente energético emocional
tejido a través del contacto con el tacto que las manos despliegan, el
psicólogo actúa como puente interlocutor, como mediador, como canal
comunicacional entre el paciente y los médicos actuantes. El psicólogo es
quien codifica y decodifica, comprende los diferentes lenguajes, las
necesidades, los requerimientos, deseos y motivaciones de unos y otros, y traduce
los mensajes entre emisor y receptor (lugares alternativos entre el médico y
el paciente) en pos de una mejor y más clara comunicación que redundará en un
postoperatorio de calidad saludable superior para el enfermo.
Discusión:
El trabajo del psicólogo con el paciente dentro del quirófano, antes, durante
y a posteriori de la cirugía no está relacionado con la sugestión. No es
método catártico. No es hipnosis. No se sugiere, ni fabula, ni recuerda, ni
actúa una realidad; la realidad está presente: el paciente tiene que ser
operado y siente temor, miedo, ansiedad, o angustia y a través del contacto
táctil sostenedor que se corporaliza transferencial y transicionalmente en el
terapeuta, puede el enfermo depositar proyectivamente en éste sus emociones y
entregarse al acto quirúrgico.
No se busca tampoco despertar un recuerdo. La emoción está allí presente, el
temor está allí presente y lo padece el enfermo en el aquí y ahora de la
situación dentro del quirófano. Sí se intenta, como búsqueda, desde el rol del
psicólogo y en su accionar acompañando al paciente a través del tacto,
establecer mejores condiciones de curación para el curso del proceso
postoperatorio del paciente tanto psíquica como orgánicamente.
El lugar del psicólogo dentro del quirófano se encuentra junto al paciente
ubicado sobre la mesa de operaciones, tomándole la mano que pertenece al
brazo que no está siendo afectado en la cirugía.
Este acompañamiento emocional y corporal del paciente que realiza el
psicólogo es desde lo más originario, primitivo, primario: el tacto.
Desde lo más contenedor, limitador, demarcador del contorno corporal y de la
diferenciación Yo-No Yo: el tacto.
Primer afecto-sentido (en sus dos acepciones: como sentir, el afecto; como
sentido orgánico, siendo a su vez el primero que se conforma en el proceso de
gestación junto con el oído) recibido junto con la mirada y la audición: el
tacto.
Último afecto-sentido (también en sus dos acepciones, y siendo el último
sentido con el que permanecemos conectados con la vida antes de morir)
recibido junto con la mirada y la audición: el tacto.
El paciente a ser operado se siente solo inmerso entre profesionales que
llevarán a cabo la operación y aparatos técnicos que controlarán su
estabilidad orgánica durante la misma.
Un decir constante de los enfermos está referido al temor a "estar solo
en ese quirófano tan frío", como así también el miedo a "no
despertar de la anestesia".
Por lo tanto, cuando un paciente está pronto a ser anestesiado, el tacto
puede infundirle la confianza de que no está solo, porque no lo está
realmente. Está siendo cuidado y contenido emocionalmente por unas manos
sensibles: las del psicólogo que realiza psicoprofilaxis intraquirúrgica. A
tal fin, es necesario explicitar al paciente de nuestra intervención en el
intraquirúrgico para que la misma no sea sorpresiva ni intrusiva.
Dice Tiberio Álvarez Echeverri que "el tacto de persona a persona, en
una atmósfera de amor y compasión, revela cómo el estrechar una mano, o
acariciar la frente, pueden significar tanto como una oración y, en
ocasiones, son de más ayuda. El contacto físico puede ser el lenguaje, que
permite transmitir el mensaje aliviador a quien está en medio de la duda, la
soledad y el miedo".
Resultado:
Considero que es imprescindible continuar asistiendo a los pacientes en
Psicoprofilaxis Quirúrgica con esta nueva modalidad (abordando el
Intraquirúrgico) puesto que el vivenciar este acompañamiento táctil y la
correspondiente contención emocional, implica para los enfermos una rápida y
mejor recuperación postoperatoria, y para la institución hospitalaria menores
costos de insumos ya que los pacientes al estar contenidos emocionalmente
poseen menores riesgos de padecer complicaciones físicas, infecciones,
depresiones postoperatorias, etc, que podrían prolongar el tiempo de
internación.
Conclusión:
Estar momentáneamente separado de la realidad porque se está bajo el efecto
de la anestesia ha de ser muy similar a estar obnubilado, o bajo el efecto de
la hipnosis o en coma desde el estado de conciencia, y de hecho el acto
quirúrgico implica generarle al paciente, desde el anestesiarlo, un estado de
coma químico, por lo tanto considero necesario prodigarle el contacto físico
afectuoso a través de las manos y cuidar los comentarios que se realizan ante
él en el quirófano durante el transcurso de la operación, ya que existe la
posibilidad de que nos esté escuchando y como dice el Dr. Marcos Gómez Sancho
"la audición y el tacto son los últimos sentidos a través de los cuales
el paciente terminal permanece en contacto con el medio".
Y creo que mucho más cuando es su cuerpo el que está siendo afectado y,
aunque parcial o totalmente dormido, con su capacidad de percepción y sus
sentidos disminuidos en su potencial pero funcionando, es el que está
implicado en la situación quirúrgica.
Nada ni nadie puede garantizar aún hoy que cuando el paciente está
anestésicamente dormido (me refiero a estar bajo el efecto de la anestesia
general) no escucha, no percibe, no siente. Su nivel de conciencia puede
estar obnubilado, como en el estado de coma, pero qué le sucede
emocionalmente lo desconocemos. Tenemos registro de qué sucede con su
respiración, con su presión arterial, con su corazón, con el SNC, pero no
conocemos del funcionar de su psiquismo.
Aún así, ya hay una extensa bibliografía que da cuenta de pacientes que
relatan lo vivido-escuchado-sentido durante el estar anestesiados en la
cirugía padecida.
Entonces, una vez más se impone la necesidad de que el paciente esté
contenido emocionalmente a través del tacto ya que tampoco nada ni nadie
pueden garantizar que el enfermo no siente durante el intraquirúrgico; que
sus emociones, aparentemente dormidas, no tienen un registro a otro nivel;
que su psiquismo, tal cual en el sueño, está trabajando, está procesando
información. Y esta información puede llegarle a través de las vías auditiva
y táctil. Más allá de que sí creo que sucede que el paciente está registrando
lo que le acontece a su cuerpo físico a través de su cuerpo espiritual.
Porque las preguntas que me atraviesan son: ¿qué sucede con las emociones
cuando el cuerpo se acalla porque es inducido a dormir anestésicamente?. ¿Y
qué sucede con los sentidos?.
Tal vez las respuestas no pueda darlas en este hoy ni desde la medicina ni
desde la psicología, y sea necesario investigarlas en la metafísica, o en una
nueva metapsicología.
Pero, por lo pronto, lo que hoy sí está ocurriendo, y ningún hombre de
ciencia desconoce ya, es que el ser humano es un ser biopsico social
espiritual; es decir que además de un soma tiene un psiquismo. O un organismo
y un alma. O un cuerpo físico y un cuerpo espiritual.
Desde una mirada integral holística, y respondiendo porqué en un ámbito
exclusivamente médico o de la medicina como lo es el quirófano y todo lo que
allí acontece, considero que debe participar el psicólogo, digo que con razón
decía O. Loudet que "no hay clínica médica sin psicología , sin lógica,
sin moral, sin metafísica, como no la puede haber sin anatomía, biología,
física y química".
Bibliografía:
· Biblia. Evangelio según San Mateo. 9, 18-26.
· Dr. Eduardo Giacomantone, Dr. Alberto Mejía. Estrés preoperatorio y riesgo
quirúrgico. El impacto emocional de la cirugía. Librero López Editores S.R.L.
Bs. As. 1994.
· Dr. Marcos Gómez Sancho. El proceso de morir. Situación de agonía. 5º Curso
Internacional sobre Dolor. Bs. As. 1998.
· O. Loudet. Citado por Dr. Marcos Gómez Sancho. Cuidados Paliativos:
Atención
integral a enfermos terminales. Vol. I. Cap. 2. Pág. 26, 27, 28. Medicina de
hoy y
Medicina paliativa. ICEPSS Editores. Las Palmas de Gran Canaria. Islas
Canarias.
España. 1998.
· Sally Sims. El significado del tacto en Cuidados Paliativos. Macmillan
Lecturer.
Departamento de Enfermería del King'a College. Londres. Texto traducido por
Dr. Gustavo De Simone. Programa de Cuidados Paliativos.
· Sigmund Freud. Obras Completas. Tomo I. Estudios sobre la histeria. 1895.
E) Historiales Clínicos. Pág. 92. G) Psicoterapia de la histeria. Pág. 168.
3ª Edición.
Luis López Ballesteros y De Torres. Editorial Biblioteca Nueva. Madrid. España.
1973.
· Tiberio Álvarez Echeverri. Cuidados Paliativos: Atención integral a
enfermos
terminales. Vol. I. Cap. 29. Pág. 463. Alivio del dolor V: Medidas no
farmacológicas. El tacto humanizado. Dr. Marcos Gómez Sancho y colaboradores.
Las Palmas de Gran Canaria. Islas Canarias. España. ICEPSS Editores. 1998.
· La técnica de Psicoprofilaxis Intraquirúrgica presentada es de mi creación.
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