"LA SALUD MENTAL COMO PRINCIPIO DE EQUILIBRIO"
Título: "Salud mental y física: dos versiones de un mismo fenómeno"
Tratamiento y prevención de trastornos orgánicos desde la terapia gestalt
El Dr. Carlos María Gatti es médico especialista recertificado en Clínica Médica y en Psiquiatría. Inició su formación con la Dra. Schnake en 1978. Es co-fundador del Centro Holístico Salud y Gestalt, Miembro Titular de Comité de Honor de la Asociación de Psiquiatras de Buenos Aires, Docente investigador en Departamento de Anatomía, Unidad de Neurociencias, Facultad de Medicina, UBA, Médico psiquiatra en el Depto. de Medicina Interna del Htal. de Clínicas J. de S.M., V Cátedra de Medicina a cargo del Prof. Dr. J.J. Poderoso, Servicio de Interconsultas del Prof. Dr. Francisco Azzato.
La Lic. Nora A.. Guinsburg es psicóloga; psicóloga social; terapeuta gestáltica discípula de la Dra. Adriana Schnake –Nana- desde 1981; co-fundadora del Centro Holístico Salud y Gestalt, Docente investigadora en la Unidad de Neurociencias en la 1ª Cátedra de Anatomía nombrada por la Facultad de Medicina –UBA-; y trabaja principalmente con personas que sufren en su cuerpo. Desde el año 2003 ofrece también seminarios intensivos de capacitación para profesionales de la salud en la Patagonia Argentina. Ambos son fundadores de SWASTHYA- Casa Gestlatica para tratamiento, investigación y docencia de la Salud y la Enfermedad- trabajan juntos desde 1984, además de su actividad privada en consultorio capacitan a otros profesionales en el " Enfoque Holístico de la Salud y la Enfermedad" desde 1995, y dictan cursos de capacitación docente avalados por la DIEGEP.
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En 1542 por bula papal se autoriza a los laicos a estudiar y a ejercer la medicina. El hábil y estratégico planteo cartesiano, la división entre cuerpo y alma, abrió el camino para que la Iglesia se ocupara de los problemas del alma y la fe y la Medicina de los problemas del cuerpo y su relación con el ambiente. Esta fragmentación en la comprensión del fenómeno humano que posibilitó valiosos avances en la ciencia médica, ha sido trasladada durante mucho tiempo a una división infranqueable de incumbencias en las ciencias modernas. Los médicos se ocuparon del cuerpo y los psicólogos de la mente generando sus propias teorías causales con la sana intención de ayudar a las personas que sufren, aunque a veces tendiendo hacia direcciones opuestas y fragmentando así a sus pacientes. Desde mediados del siglo XX surgen con fuerza nuevas necesidades que impulsan la búsqueda de tratamientos integradores basados ya no en las causas sino en la búsqueda de sentido, dentro de los cuales la terapia gestáltica emerge como primer tratamiento holístico. Gestalt es una palabra alemana que no tiene una traducción literal en nuestro idioma, se podría traducir como totalidad-totalizándose. Describe un todo en equilibración dinámica y en permanente transformación como es nuestro organismo. Fritz Perls, precursor de este enfoque terapéutico, introdujo el término "autorregulación organísmica" partiendo justamente del modelo orgánico para mostrar cómo es esta dinámica presente en nuestra totalidad que se manifiesta simultáneamente en el cuerpo y en el alma. Estamos en un constante proceso de transformación interna que nos permite adecuarnos a cada situación vital. Cuando este flujo se detiene en un punto, nos ocasiona sufrimiento. Y si se demora lo suficiente nos produce daño. Semejante a lo que ocurre con el flujo sanguíneo. Es que en realidad mente y cuerpo no son elementos separados que causan efectos uno en el otro, sino que son aspectos en los que se manifiesta lo que somos y cómo vivimos nuestras vidas en distintas áreas de nuestra existencia. Y nuestro núcleo más íntimo oportunamente logra advertirnos de algún modo cuando nos alejamos de nuestra naturaleza esencial. Incluso, si fuera necesario, a través de algún trastorno orgánico.
A partir de la década del 60' la psiquiatra chilena, Dra. Adriana Schnake - Nana -, inmersa en esta búsqueda desarrolló un modelo de tratamiento hoy en día conocido en varios países de Latinoamérica y Europa. Los autores de este trabajo, discípulos de la Dra. Schnake desde hace más de 20 años, queremos compartir algunos aspectos epistemológicos que orientan nuestra práctica clínica y también algunas conclusiones a partir de nuestras experiencias de todos estos años trabajando con personas que sufren en su cuerpo. Este modelo no es una terapia alternativa, no sustituye al tratamiento médico sino que lo complementa concibiendo la cura como una verdadera transformación del ser y no como una remisión o control de síntomas.
Objetivo
A los profesionales de la salud el siglo XXI nos ofrece una maravillosa oportunidad, y más aún a los latinoamericanos. Por una lado la profusión de desarrollos tecnológicos y farmacológicos nos permite conocer aspectos fisiológicos antes desconocidos, y por otra parte las limitaciones de recursos nos invitan a desplegar nuestra creatividad e inteligencia. Esta necesidad se hace más notoria en enfermedades crónicas y en enfermedades terminales, en las que los costos de los tratamientos resultan inaccesibles para nuestros pauperizados sistemas de salud como así también para una gran parte de los habitantes de este sector del planeta. También estos tiempos nos plantean como desafío la descollante irrupción de trastornos inmunitarios (cáncer, HIV, alergias, enfermedades autoinmunes) cuyo tratamiento es aún un serio problema para la medicina. Taz vez la complementariedad de tratamientos sobre un sistema de reconocimiento y defensa adecuada de la propia indentidad pueda contribuir a reducir esta pandemia, al tiempo que promueva que las personas que padecen cualquier enfermedad re-liguen su existencia con el orden natural que organiza la vida en vez de estar persiguiendo propósitos que los desarraigan de su propia esencia.
Material y Método
Cada sistema y cada órgano tiene un modo esencial de ser evidenciado en su anatomía y un modo de manifestarse a través de su fisiología. Forma y función, esencial y manifestación de la misma, definen un modo de existir. El conjunto articulado de todas las características existenciales de nuestro organismo nos pone en evidencia lo que somos como personas totales. Por sólo dar algunos ejemplos mencionaremos aquí que somos duros como los dientes, blandos como la médula, rígidos como los huesos, flexibles como los ligamentos, pasivos como los pulmones, activos como el músculo cardíaco, obedientes como los músculos voluntarios, creativos como las glándulas, sensibles como las neuronas, irritables como los uréteres, elásticos como las arterias, podemos ser indispensables ocupando poco espacio como el corazón, o estar en el centro y no ser imprescindibles como el estómago, y una cantidad innumerable de muchas otras cualidades. Cuando disponemos de un amplio abanico de posibilidades de ser, echamos mano al recurso disponible en el momento adecuado para las situaciones que nos tocan vivir. Pero otras veces nos sentimos condicionados y limitados por nuestra propia configuración errónea de nosotros mismos. Y esta distorsión, si bien satisface nuestros anhelos egoicos, se puede manifestar a nivel orgánico a través de disfunciones fisiológicas. Más allá que nos guste o no, somos un amplio espectro de recursos actitudinales que nos muestra nuestro organismo viviendo, funcionando como sabe hacerlo. Y si optamos por desarraigarnos de eso que nuestro ego rechaza, desconociendo nuestra naturaleza humana, nos enfermamos del órgano que posee características o cumple funciones con las cuales estamos peleando como personas. Estos breves comentarios pretenden ser ilustrativos. Para mostrar más claramente de qué se trata este enfoque podemos hacer aquí y ahora una exploración a través de una fantasía guiada, en la que cada uno aproveche lo que le resulte oportuno. (dicha fantasía se describe en otro documento)
Discusión
Las teorías fundadas a partir del modelo cartesiano, entrecruzamiento de tiempo y espacio o de historicidad y disposición, atribuyen la irrupción de la enfermedad a un hecho desencadenante. Este modelo causal apunta a tratar la interacción entre estos tres factores en juego. A partir de las primeras décadas del siglo XX el concepto de proceso sustituye al de causa, encontrando así nuevas respuestas más eficaces para comprender los fenómenos humanos. Y esto propone que ya no se piense en un ordenador externo, sino en una organización interna. La epistemología de base de este nuevo paradigma científico es el holismo, cuyo exponente más conocido es David Bohm. Su punto de partida es un descubrimiento de la física cuántica que sostiene que partícula y onda, materia y energía, son dos modos de comportamiento observable o manifiesto de un mismo fenómeno u orden implicado. Y para alcanzar una trans-formación (ir más allá de la forma observable) es necesario acceder a este orden implicado que es el organizador de la totalidad manifiesta. Fácilmente encontramos la llave de acceso a este núcleo esencial cuando abandonamos las explicaciones causales, y buscamos sencillamente qué elementos tienen en común los aspectos manifiestos. Mucho tiempo antes Husserl puso en evidencia que el pasado es una idea, el pasado pasó y ya no es. Heidegger sostuvo que lo pasado pasa y lo vivido queda. Este método propuesto por Bohm para comprender la física cuántica puede ser aplicado a la comprensión de diversos fenómenos, entre los cuales la salud y la enfermedad adquieren otra dimensión. La tercera dimensión temporal que da corporalidad a la existencia es la vivencia. La cuarta dimensión trasciende el tiempo y el espacio que, por las permanentes transformaciones de la materia en constante intercambio con su medio, nunca son los mismos. Nuestro organismo es netamente tetradimensional, al igual que nuestra psique. La terapia gestalt es un recorrido fenomenológico-existencial hacia la profundidad del ser, que posibilita recuperar aquellos aspectos rechazados de nuestra persona y así reencontrarnos con nuestro potencial. Esto es lo que da movilidad a las vivencias.
Siguiendo otros caminos llegamos a los mismos conceptos. Heráclito sostenía que la naturaleza era una dinámica de adaptaciones continuas. Hipócrates sostiene que las fuerzas que intervienen para dar lugar a la salud o a la enfermedad son fuentes naturales de la misma persona y no entidades externas a ella. En el renacimiento Thomas Sydenham propuso que la respuesta adaptativa inadecuada podía desencadenar por sí misma cambios patológicos. Más tarde Claude Bernard basó sus desarrollos en un principio de equilibrio fisiológico interno y dinámico. Luego Walter Cannon investigó sobre la reacción de lucha y de huida y su relación con la homeostasia física y emocional, y llegó a conclusiones parecidas. Actualmente la psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE), ha probado que los mismos mensajeros químicos pueden ser estimulados por procesos intersistémicos, a partir de inductores farmacológicos, o a partir de emociones y representaciones corticales. Las contribuciones de investigadores como Candece Pert, David Felten, Antonio Damasio, Humberto Maturana, Francisco Varela y otros dieron soporte a estos descubrimientos.
Resultado
El registro cotidiano de sensaciones es una fugaz aparición que podría desplegarse en un abanico cada vez más vasto, intenso, y vívido. En "Canto a mí mismo", al respecto dice Walt Whitman:
"...Bienvenidos sean cada uno de mis órganos y mis atributos,
y los de cualquier hombre sano y puro.
Ni una pulgada, ni una partícula de pulgada de mi cuerpo es vil
y ninguna me es menos conocida que las otras.
Estoy satisfecho, veo-bailo-río-canto..."
Conclusión
Pensamos que la psicoterapia es un arte que se inscribió en el campo de las ciencias. Y este arte consiste en seguir el rumbo de las significaciones de otro para ayudarlo - de la manera en que se pueda - a reencontrarse con las pautas que ordenan lo esencialmente humano, a religar con el orden universal para encontrar así un lugar concreto como ser-en-el-mundo-con-otros.
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